
EURÍPIDES.
Poco sabemos de su vida. Su personalidad inconformista y crítica con los valores tradicionales se atrajo la antipatía de sus contemporáneos (apenas alcanzó el triunfo) y pronto fue blanco de las bromas de los comediógrafos. Nació por el 484, sus padres, a los que la comedia presentaba como adúlteros, eran, sin duda, ricos hacendados. No participó tan activamente en la vida política como Sófocles. Fue rival de Sófocles en vida. Abandonó con amargura Atenas en el 408 par ir a acogerse al mecenazgo de Arquelao en Macedonia, allí muere en el 406. Tras su muerte alcanzo un gran éxito; sus obras se representaron incluso seis siglos después de su muerte. Quizá tenga relación con ello el hecho que se conserven 18 obras suyas.
Participó del racionalismo sofístico que configuró su concepción de la tragedia. No se le
puede adscribir a ninguna escuela filosófica.
Sus obras son: Alcestes, Medea, Hipólito, Hécuba, Andrómaca, Los Heráclidas, Las Suplicantes, Heracles, Las Troyanas, Electra, Helena, Ifigenia en Taúride, Ión, Las Fenicias, Orestes, Ifigenia en Aúlide, Las Bacantes.
Rasgos principales:
· Da importancia al prólogo. Para él es un elemento definido, casi independiente de la obra. El prologo nos pone en antecedentes de la obra incluso anticipa el final.
· Disminuye aún más la importancia del coro.
· Utilizo el deus ex machina.
·Sus personajes son reales, con un carácter cambiante y contradictorio fruto de la reflexión interna que llevan acabo. Se le considera el maestro del retrato psicológico.
·La sofística le influyó en la presentación, mediante el debate, de los sentimientos de los personajes, los pros y los contras. Ello confiere patetismo a su obra.
· Dio a la mujer un protagonismo en su obra que no había tenido hasta entonces. Medea Fedra, Alcestis, Electra son grandes heroínas.
· Hace una crítica racionalista del mito y de la divinidad tradicional.
· Su lengua es fluida y natural, con muchas expresiones coloquiales sacadas de la lengua corriente.
Trató con un espíritu nuevo las historias del pasado, utilizándolas en algunas ocasiones para desenmascarar a los héroes o para criticar a los dioses. El centro de su interés como para la sofística es el hombre. Ve a las divinidades como unos símbolos de poderes irracionales. Su fuerza es sustituida por la diosa Fortuna que mezcla y dirige los destinos humanos. Amplia su visión sobre la humanidad, no juega con los héroes tradicionales, introduce nuevos personajes; sus heroínas son mujeres de carne y hueso que ya no se mueven por grandes ideales sino por sus pasiones y sentimientos personales. Eurípides hace tambalearse muchos principios que se habían anquilosado en la sociedad tradicional como la superioridad hombre– mujer, griego–bárbaro, el respeto a la tradición, al pasado, la virtud en la guerra etc. Utiliza la tragedia para exponer sus ideas de ahí el tono sentencioso de su obra, los recursos dramáticos anticuados o poco hábiles, como los largos prólogos explicativos o la solución fácil de la catástrofe final mediante la intervención de un deus ex machina. Su técnica no alcanza a la de sus predecesores pero su capacidad de haber visto en la tragedia un medio de representar la vida humana y haber sabido representar el sufrimiento de hombres y mujeres sin intentar aleccionarlos ni consolarlos, le confiere un interés comparable al de los otros dos autores.
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