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viernes, 18 de junio de 2021

martes, 15 de junio de 2021

martes, 8 de junio de 2021

El siglo de Pericles

Arcontes y estrategas

Arcontes

 Arconte Epónimo: Su nombre servía para identificar el año de gobierno. 

Arconte Polemarco: Encargado de los asuntos de la guerra. 

Arconte Basileus: Se ocupaba de los asuntos religiosos y del calendario festivo. 

Estrategas: Eran los encargados de dirigir el ejército y la flota. Los nombraba la Asamblea y eran cargos anuales, pero reelegibles. 

Su influencia llegó a ser muy grande dentro de los esquemas políticos de la ciudad. Pericles, el famoso dirigente de Atenas en el periodo clásico, fue estratego desde el año 443 a. C. hasta el 429 a. C. Otras magistraturas secundarias se encargaban de la policía, de las vías de comunicación, de las prisiones, de los mercados, etc. 

La peste de Atenas

 

 

 

430 a.C

'La Peste de Atenas por Michiel Sweerts, c. 1652–1654

La  peste de Atenas fue una epidemia devastadora que afectó principalmente a Atenas en el año 430 a. C., en el segundo año de la Guerra del Peloponeso. Se cree que debió llegar a Atenas a través de El Pireo, el puerto de la ciudad y única fuente de comida y suministros. La ciudad-estado de Esparta y gran parte del Mediterráneo oriental también fueron afectados por la epidemia, aunque en menor medida. La plaga volvió en dos ocasiones, en el 429 a. C. y en el invierno de 426-425 a. C.

La guerra  llevó a que mucha gente del campo entrase en la ya sobrepoblada ciudad de Atenas. A su vez, gente que vivía fuera de las murallas se desplazó asimismo hacia el área central, convirtiendo a Atenas en el lugar perfecto para el contagio masivo de la enfermedad.

En su Historia de la Guerra del Peloponeso, el historiador contemporáneo Tucídides describe la llegada de la epidemia, que comenzó en Etiopía. La epidemia brotó en la ciudad abarrotada, y Atenas perdió posiblemente un tercio de las personas que se cobijaban tras sus muros. La visión de las piras funerarias ardiendo hizo que el ejército espartano se retirara por temor a la enfermedad. Mató a gran parte de la infantería ateniense, algunos de los marinos más expertos y a su líder, Pericles, que murió en uno de los brotes posteriores en 429 a. C. Tras el fallecimiento de Pericles, Atenas fue dirigida por una sucesión de jefes débiles e incompetentes. Según Tucídides, hasta el año 415 a. C. la población de Atenas no se pudo recuperar lo suficiente como para preparar la desastrosa Expedición a Sicilia.

 

 

Tucídides II,47

“No hacía aún muchos días que  estaban en el Ática cuando comenzó a declararse por pri­mera vez entre los atenienses la epidemia , que, según se dice, ya había hecho su aparición anteriormente en mu­chos sitios, concretamente por la parte de Lemnos y en otros lugares , aunque no se recordaba que se hubiera producido en ningún sitio una peste tan terrible y una tal  pérdida de vidas humanas. Nada podían hacer los médicos por su desconocimiento de la enfermedad que trataban por primera vez ; al contrario, ellos mismos eran los princi­pales afectados por cuanto que eran los que más se acer­caban a los enfermos; tampoco servía de nada ninguna otra ciencia humana. Elevaron, asimismo, súplicas en los templos, consultaron a los oráculos y recurrieron a otras prácticas semejantes; todo resultó inútil, y acabaron por renunciar a estos recursos vencidos por el mal. 

48..Apareció por primera vez, según se dice, en Etiopía, la región situada más allá de Egipto, y luego descendió hacia Egipto y Libia y a la mayor parte del territorio del Rey. En la ciudad de Atenas se presentó de repente y atacó primeramente a la población del Pireo , por lo que circuló el rumor entre sus habitantes de que los pelo­ponesios habían echado veneno en los pozos, dado que todavía no había fuentes  en la localidad. Luego llegó a la ciudad alta, y entonces la mortandad ya fue mucho mayor. Sobre esta epidemia, cada persona, tanto si es mé­dico como si es profano, podrá exponer, sin duda, cuál fue, en su opinión, su origen probable así como las causas de tan gran cambio que, a su entender, tuvieron fuerza suficiente para provocar aquel proceso. Yo, por mi par­ te, describiré cómo se presentaba; y los síntomas con cuya ……

49…..en plena salud y de repente, se iniciaba con una intensa sensación de calor en la cabeza y con un en­rojecimiento e inflamación en los ojos; por dentro, la fa­ringe y la lengua quedaban enseguida inyectadas y la respiración se volvía irregular y despedía un aliento fétido. Después de estos síntomas, sobrevenían estornudos y ron­quera, y en poco tiempo el mal bajaba al pecho acom­pañado de una tos violenta ; y cuando se fijaba en el estómago , lo revolvía y venían vómitos con todas las secreciones de bilis que han sido detalladas por los médi­cos, y venían con un malestar terrible. A la mayor parte de los enfermos Ies vinieron también arcadas sin vómito que les provocaban violentos espasmos, en unos casos lue­go que remitían los síntomas precedentes y, en otros, mucho después. Por fuera el cuerpo no resultaba excesivamente caliente al tacto, ni tampoco estaba amarillento, sino rojizo, cárdeno y con un exantema de pequeñas ampollas  y de úlceras; pero por dentro quemaba de tal modo que los enfermos no podían soportar el contacto de vestidos y lienzos muy ligeros ni estar de otra manera que desnudos, y se habrían lanzado al agua fría con el mayor placer. Y esto fue lo que en realidad hicieron, arrojándose a los pozos, muchos de los enfermos que estaban sin vi­gilancia, presos de una sed insaciable; pero beber más o beber menos daba lo mismo. Por otra parte, la imposi­bilidad de descansar y el insomnio los agobiaban continua­mente. El cuerpo, durante todo el tiempo en que la enfer­medad estaba en plena actividad, no quedaba agotado , sino que resistía inesperadamente el sufrimiento; así, o pe­recían, como era el caso de la mayoría, a los nueve o a los siete días, consumidos por el calor interior, quedándo­les todavía algo de fuerzas, o, si conseguían superar esta crisis, la enfermedad seguía su descenso hasta el vientre, donde se producía una fuerte ulceración a la vez que sobrevenía una diarrea sin mezclar, y, por lo común, se…..

"Porqula ciudadcomo tú mismo vesestà demasiado turbada y ni siquiera es capaz ya de levantar la cabeza por encima del mortífera oleajdlos mares, se consumen los talloquproducen los frutos de la tierrase consume elas mandas de bueyes que paceeloinfecundos partos dlas mujeres. Un diosportador de fuego, sha lanzado sobrnosotros y atormenta la ciudad, la peste, el peor dlos enemigospor su culpa ecasadCadmos se esta quedando vacío" (SafEdipo Rey, 22-29)





lunes, 7 de junio de 2021

Pericles

Pericles, el famoso dirigente de Atenas en el periodo clásico, fue estratego desde el año 443 a. C. hasta el 429 a. C. Otras magistraturas secundarias se encargaban de la policía, de las vías de comunicación, de las prisiones, de los mercados, etc. 




Discurso Fúnebre de Pericles  (Tucídides II 36-45)

EDiscurso Fúnebre Pericles, pronunciado el año 431 a.C. en el Cementerio del Cerámico, en Atenas, se da con motivo de las exequias de las víctimas del primer año de la guerra contra Esparta le brindan a Pericles la oportunidad de definir el espíritu profundo de la democracia ateniense, explayándose sobre los valores que presiden la vida de sus conciudadanos y que explican la grandeza alcanzada por su ciudad.

Fue escrito años después de que acabara la guerra, por lo tanto es un elogio a los valores de la Atenas vencida y su patrimonio eterno.


...Disfrutamos de un régimen político que no imita las leyes de los vecinos2; más que imitadores de otros, en efecto, nosotros mismos servimos de modelo para algunos3. En cuanto al nombre, puesto que la administración ración se ejerce en favor de la mayoría, y no de unos pocos, a este régimen se lo ha llamado democracia4; respecto a las leyes, todos gozan de iguales derechos en la defensa de sus intereses particulares; en lo relativo a los honores, cualquiera que se distinga en algún aspecto puede acceder a los cargos públicos, pues se lo elige más por sus méritos que por su categoría social; y tampoco al que es pobre, por su parte, su oscura posición le impide prestar sus servicios a la patria, si es que tiene la posibilidad de hacerlo.

Tenemos por norma respetar la libertad, tanto en los asuntos públicos como en las rivalidades diarias de unos con otros, sin enojarnos con nuestro vecino cuando él actúa espontáneamente, ni exteriorizar nuestra molestia, pues ésta, aunque innocua, es ingrata de presenciar. Si bien en los asuntos privados somos indulgentes, en los públicos, en cambio, ante todo por un respetuoso temor, jamás obramos ilegalmente, sino que obedecemos a quienes les toca el turno de mandar, y acatamos las leyes, en particular las dictadas en favor de los que son víctimas de una injusticia, y las que, aunque no estén escritas, todos consideran vergonzoso infringir.


Alusión a Esparta, cuya constitución –se decía– era imitación de la de Creta. El tema de la oposición entre el espíritu espartano y el ateniense reaparecerá, implícita o explícitamente, en muchos pasajes de este retrato ideal de Atenas que aquí comienza y que ocupa los cinco capítulos centrales del discurso, desde el III al VII.

Probablemente alude a Roma, que algunos años antes había enviado emisarios a Atenas con el propósito de aprender de su desenvolvimiento cívico.

Desde antiguo, al parecer, llamó la atención esta definición de democracia, y ya un par de manuscritos medievales corrigieron el texto griego tradicionalmente transmitido, cambiando oikeîn por hékein, de modo de hacerlo decir: “...puesto que la administración está en manos de (en vez de: se ejerce en favor de) la mayoría y no de unos pocos...”. La corrección satisface también, ciertamente, las expectativas del lector de hoy, y muchos traductores modernos la han acogido. Me parece claro, sin embargo, que no se trata sino de una fácil y hasta anacrónica acomodación del original, desautorizada por la lectura de los principales manuscritos. Al caracterizar el régimen democrático como aquel en que se gobierna en el interés de la mayoría y no de unos pocos, Pericles (o Tucídides) no hace sino –con cierta ingenuidad, es cierto– afirmar que los gobiernos favorecen básicamente a quienes lo ejercen. Y en esto, la propia historia de Atenas lo respaldaba. No debemos olvidar, además, que estamos ante un texto constituyente, instaurador, donde la reflexión política está recién dando sus primeros pasos. ¡Si hasta la palabra misma democracia no tenía entonces medio siglo de vida todavía!


"En efecto, amamos el arte y la belleza sin desmedirnos, y cultivamos el saber sin ablandarnos. La riqueza representa para nosotros la oportunidad de realizar algo, y no un motivo para hablar con soberbia; y en cuanto a la pobreza, para nadie constituye una vergüenza el reconocerla, sino el no esforzarse por evitarla. Los individuos pueden ellos mismos ocuparse simul- táneamente de sus asuntos privados y de los públicos; no por el hecho de que cada uno esté entregado a lo suyo, su conocimiento de las materias políticas es insuficiente. Somos los únicos que tenemos más por inútil que por tranquila a la persona que no participa en las tareas de la comunidad. Somos nosotros mismos los que deliberamos y decidimos conforme a derecho sobre la cosa pública, pues no creemos que lo que perjudica a la acción sea el debate, sino precisamente el no dejarse instruir por la discusión antes de llevar a cabo lo que hay que hacer. Y esto porque también nos diferenciamos de los demás en que podemos ser muy osados y, al mismo tiempo, examinar cuidadosamente las acciones que estamos por emprender; en este aspecto, en cambio, para los otros la audacia es producto de su ignorancia, y la reflexión los vuelve temerosos. Con justicia pueden ser reputados como los de mayor fortaleza espiritual aquellos que, conociendo tanto los padecimientos como los placeres, no por ello retroceden ante los peligros."

jueves, 3 de junio de 2021

Medea Euripides

Aquí podéis descargar el libro de Medea. La versión es antigua y un poco pesada, pero sigue siendo Medea. Buscad Eurípides y bajáis la versión de Medea en español.  

 

Medea

 

Obra en escena 

Trabajo sobre Medea.

  1. ¿Quién es Medea?.Árbol genealógico.
  2. Jasón . Genealogía:
    1. Padres.
    2. Mapa con las principales localizaciones: colcho, Cólquide, Creta, Corinto, Atenas
    3. ¿Quiénes eran los padres de Jasón?
    4. ¿Por qué tiene que ir a buscar el vellocino de oro? ¿ Quién le encarga la tarea?
    5. ¿Qué es el vellocino de oro? ¿Cómo llego a la Cólquide?
  3. ¿Quiénes eran los Argonautas?
  4. ¿cómo consiguen tomar el vellocino?
  5. ¿quién es Apsirto?
  6. ¿Qué ocurre en Creta?
  7. ¿Quién es Talos, Tritón?
  8. ¿Cómo murió Pelias?
  9. ¿Dónde huyen?
  10. ¿quién es Creonte?
  11. Venganza de Medea.
  12. Busca el mito de Procne y su hermana Filomela. Compara.
  13. Busca la influencia de Medea : Obras de escritores, pintura, ópera, cine.
  14. Medea y feminismo.
Enlaces

Vídeo RTVE Mitos y leyendas




Contexto Histórico

MEDEA

 

 

Se representa en el arcontado de Pitodoro(arconte epónimo) en el año 431 a.C. en el primer año de la Olimpiada 87.

Obtuvo el triunfo Euforión y Sófocles fue segundo.

Desde el 430 Pericles no es reelegido como estratega. Jefe del partido democrático (495-429 a.C) y estratega en cinco ocasiones. Bajo su dirección se concluyó la democratización de Atenas al abrir el arcontado a todos los ciudadanos, al ampliar el sorteo a más magistraturas y al facilitar la participación pública con la indemnización para buleutas, arcontes, pritaneos y heliastas.

Tucídices.

Pericles, que poseía gran autoridad por su prestigio e inteligencia y era inaccesible manifiestamente al soborno, contenía a la multitud sin quitarle libertad, y la gobernaba en mayor medida que era gobernado por ella; y esto, debido a que no hablaba de acuerdo con su capricho para buscarse influencia por medios indignos, sino que, gracias a su sentido del honor, llegaba a oponerse a la multitud. Así pues, cuando se daba cuenta de que los atenienses ensoberbecidos tenían una confianza injustificada, con sus palabras los contenía, atemorizándolos, y cuando sin razón temían, les devolvía la confianza. Y era aquello oficialmente una democracia; pero, en realidad, un gobierno del primer ciudadano.


Arcontes: Colegio formado por nueve magistrados. Se elegían por sorteo entre los candidatos y tenían carácter anual. Se ocupaban de los asuntos de política interior y de los cultos oficiales. De ellos, destacaban: Arconte Epónimo: Su nombre servía para identificar el año de gobierno. Arconte Polemarco: Encargado de los asuntos de la guerra. Arconte Basileus: Se ocupaba de los asuntos religiosos y del calendario festivo. Estrategas: Eran los encargados de dirigir el ejército y la flota. Los nombraba la Asamblea y eran cargos anuales, pero reelegibles. Su influencia llegó a ser muy grande dentro de los esquemas políticos de la ciudad. Pericles, el famoso dirigente de Atenas en el periodo clásico, fue estratego desde el año 443 a. C. hasta el 429 a. C. Otras magistraturas secundarias se encargaban de la policía, de las vías de comunicación, de las prisiones, de los mercados, etc. 

 

 

 


martes, 27 de abril de 2021

martes, 6 de abril de 2021