De vez en cuando sientes que los griegos están ahí tocándote en el hombro. El día 4 de febrero en un artículo de El País aparecía un texto de la Anábasis libro IV, VIII, 20 de Jenofonte, que traducimos casi todos los años en clase. Los efectos adversos de la miel en el ejercito griego:
"............allí mismo eran muchas las colmenas, y cuantos soldados probaban su miel, todos se volvían locos, vomitaban, padecían diarrea y nadie podía tenerse en pie. Los que habían comido poco parecían totalmente borrachos, y los que mucho, enloquecidos, algunos incluso moribundos. Caídos así en el suelo yacían muchos hombres, como si hubiera sucedido una derrota completa, y era grande el desaliento. Al día siguiente no murió nadie, y hacia la misma hora, más o menos, recobraron la razón; al tercero o al cuarto se levantaron como por efecto de una bebida medicinal. "
En el artículo se alertaba del consumo de un tipo de miel, la de rododendro que produce efectos como los que describe Jenofonte.
Los ejércitos griegos cruzaban en retirada por las tierras de Cólquide (actual Georgia). Allí crecen algunas plantas venenosas de la familia del rododendro entre ellas la azalea, muy conocida en el sur de España; éstas producen una sustancia neurotóxica que también se encuentra en la miel procedente de ellas.
Tres siglos mas tarde Pompeyo se enfrentó a Mitrídates VI . Los aliados de este rey colocaron colmenas con miel tóxica en la ruta de las legiones que sufrieron el mismo mal que las tropas de Jenofonte y tres escuadrones fueron rápidamente degollados.
Plinio el Viejo la llamaba meli maenomenon, la miel loca del mar Negro.
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